Durante años, las pérdidas leves de orina en la mujer se han vivido en silencio. Muchas mujeres no lo comentaban hasta que aparecieron soluciones como compresas específicas o empapadores, lo que hizo que el tema empezara a visibilizarse. Sin embargo, es un problema frecuente y tiene abordaje médico.
Las causas de las pérdidas leves de orina son múltiples y variadas, pero entre las más habituales se encuentran:
En muchas mujeres, las pérdidas de orina se deben a una causa concreta. Por ejemplo, en mujeres jóvenes después del parto es frecuente que, al hacer esfuerzos como correr, saltar o toser, aparezcan pequeñas pérdidas.
En otros casos, se suman varios factores: embarazos y partos, algunos kilos de más y la menopausia. Esta combinación puede provocar pérdidas de orina por esfuerzo, de intensidad leve o moderada.
Como ves, no es un problema nuevo: lo que ha cambiado es que hoy se habla de ello con más naturalidad, sin miedo ni vergüenza.
La vejiga es el órgano que almacena la orina producida por los riñones. Es un músculo con forma de bolsa y puede contener aproximadamente hasta 500 ml.
Depende de muchos factores, especialmente de la cantidad de líquidos que bebas. En general, la mayoría de las personas orinan menos de 8 veces al día y, por la noche, ninguna o como mucho una vez.
Clínicamente, en la mujer distinguimos dos tipos principales de pérdidas de orina:
Se manifiestan como una sensación constante de ganas de orinar, pero al ir al baño se elimina muy poca cantidad, porque la vejiga aún no está llena.
Tratamiento: existen distintas opciones médicas para aliviar los síntomas de vejiga hiperactiva, según cada caso: toxina botulínica, antagonistas de los receptores muscarínicos, agonistas beta-3 y desmopresina, entre otras.
Es la más frecuente en mujeres. La micción suele ser normal, pero aparecen pequeñas pérdidas al realizar esfuerzos como reír, toser, correr, saltar o hacer ejercicio.
Tratamiento: actualmente, una de las opciones más utilizadas en casos leves y moderados es el láser ginecológico.
Es un procedimiento sencillo y ambulatorio.
Primero se aplica crema anestésica intravaginal y se espera unos minutos para que haga efecto. Después, en un entorno estéril, se introduce un espéculo y se aplica el láser (por ejemplo, láser CO₂ Ginelase) siguiendo un protocolo, tratando de forma ordenada las paredes vaginales y el suelo pélvico.
Este tratamiento puede ayudar a mejorar la tonicidad y la contracción del suelo pélvico, favoreciendo el soporte de la vejiga y reduciendo las pérdidas.
Al finalizar, se suele recomendar un lubricante vaginal y la paciente puede retomar su vida diaria (conducir, trabajar, deporte) de forma inmediata. Se aconseja evitar las relaciones sexuales durante unos días (habitualmente hasta el 4º día) y realizar una revisión aproximadamente al mes.
Lo habitual es realizar entre 1 y 4 sesiones, separadas por aproximadamente un mes. El número depende de la edad, la causa (o causas) y el grado de pérdida.
En casos leves y moderados, suele ser una opción muy valorada porque no es cirugía, tiene mínimas molestias y permite una incorporación rápida a la rutina.
En casos graves, puede ser necesario valorar tratamiento quirúrgico, como técnicas de soporte con malla, según indicación médica.
No es cirugía
Sin baja: incorporación inmediata a la vida laboral y social
Procedimiento rápido y bien tolerado
Sin efectos secundarios relevantes en la mayoría de casos
Buenos resultados en pérdidas leves o moderadas
Tratamiento eficaz para pérdidas leves o moderadas de orina, sin cirugía.
Apoyo al tratamiento de infecciones femeninas.
Corrección quirúrgica de labios vaginales.
Tratamiento médico de otros problemas íntimos femeninos.
Pruebas preoperatorias para cirugía íntima segura.